miércoles, 5 de septiembre de 2012

Patricio Fontanet llama la atención por sus recitales y no sabe o no recuerda a lo que paso aquel 30 de diciembre de 2004,



Con la clausura del local bailable “Excandalo”, una denuncia judicial y una fuerte polémica, Paraná vive las horas posteriores a la presentación del ex Callejero Patricio Fontanet con su banda “Casi Justicia Social”.






La Municipalidad de Paraná dispuso la clausura preventiva del boliche, que estaba habilitado para 1500 personas y donde se habría duplicado el ingreso de espectadores, al tiempo que presentó una denuncia ante el Juzgado de Instrucción número 1 de la capital entrerriana, a cargo de Eduardo Ruhl.

La intendenta de Paraná, Blanca Osuna, manifestó que hubo “mala fe” en la organización del recital, mientras que el director de Habilitaciones Comerciales de la comuna, Federico Amore, dijo que existió “una clara contravención a las normas de seguridad”.

La denuncia fue presentada contra el empresario cordobés Juan Matías Michelle, que organizó el recital realizado en la noche del domingo en el boliche ubicado en calle Larramendi, cerca del barrio Bajada Grande de la capital entrerriano.

El empresario Gustavo Demartín, contratado por el grupo Casi Justicia Social para brindar el sonido, aseguró que el show se brindó con total normalidad, y agregó que “había espacio para más gente”, pese a lo cual remarcó que no se vendieron más entradas en la puerta.

"Me llamó la atención que había lugar para más gente; el público estaba tranquilo, no estaba presionado ni apretado", dijo en declaraciones a la radio LT14 de Paraná.

"En ese mismo lugar yo he ido a otros recitales a hacer el sonido y había mucha más gente. Tengo la sensación que se trata de una banda polémica, y si hubiese sido una fiesta en la que entraban 4 mil o 5 mil personas, no pasaba nada", justificó el sonidista, y agregó que fue "uno de los mejores recitales en cuanto a la seguridad".

En tanto, Federico Amore desde el área de Habilitaciones Comerciales dijo que “los inspectores concurrieron a los efectos de controlar, entre otras cuestiones, la capacidad máxima de concurrentes que admitía el local comercial. Una vez que se constató el tope máximo, se convocó a los organizadores a los fines de que impidieran el ingreso de más personas, porque ello ponía en clara situación de riesgo a los concurrentes. Se hizo caso omiso, desobediencia plena a la autoridad”.

Explicó que el mismo domingo se labró un acta de constatación para una acción en la Justicia de Faltas, pero al entender que el caso excede el área administrativa municipal, se presentó la acción judicial contra los organizadores del recital, una persona jurídica que figura como Matías Micheli de Córdoba y Celco.

“Hubo un claro ocultamiento en relación al tipo de evento y a la magnitud del evento que se iba a desarrollar”, remarcó el funcionario, y admitió en declaraciones a Canal 11 de Paraná que “en un espectáculo de semejante envergadura, una vez que se ha accedido al tope máximo es muy difícil clausurarlo o cerrarlo con la gente adentro”.

Amore, indicó que entre los concurrentes al espectáculo "había niños y adolescentes", y que la decena de policías que habían sido contratados “se vieron sobrepasados por la gran cantidad de público”.














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